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Qué significa la Humanización de la Salud para mi

  • Foto del escritor: Bruno Solari
    Bruno Solari
  • 13 jul
  • 3 min de lectura

Recibí con profundo agradecimiento la invitación de la Revista Humanizar para compartir algunas reflexiones sobre la implementación del enfoque de humanización de la salud en Chile. Presentaré brevemente algunos avances alcanzados y los desafíos que, a mi juicio, son relevantes para cualquier sistema sanitario que aspire a avanzar en la implementación de este enfoque. En Chile, algunos antecedentes pueden encontrarse desde la década de 1990, cuando comenzaron a desarrollarse estrategias orientadas a fortalecer la participación social y la experiencia de las personas usuarias, mediante mecanismos de escucha, rendición de cuentas y representación comunitaria. A comienzos de los años 2000 se fortaleció el intercambio con referentes internacionales del ámbito de la humanización, especialmente a través del Centro de Humanización San Camilo. Mención especial merece, a mi juicio, José “Pepe” Alvear, pionero en la difusión del enfoque de humanización en Chile, particularmente en el ámbito del acompañamiento espiritual. Gracias a estas influencias comenzó a consolidarse una visión que incorporaba dimensiones como la comunicación, el acompañamiento y la atención a las necesidades espirituales de las personas.

Posteriormente surgieron hitos relevantes, como el Programa Hospital Amigo, que promovió el acompañamiento durante la hospitalización, y los avances normativos orientados a humanizar la atención del parto y el nacimiento. Estos procesos se consolidaron con la promulgación de la Ley de Derechos y Deberes de los Pacientes en 2012, fortaleciendo la importancia de relaciones más equilibradas, respetuosas y participativas entre usuarios y profesionales de la salud.

La pandemia por COVID-19 representó una interrupción significativa de estos avances. Sin embargo, una vez supera da la emergencia sanitaria, el movimiento adquirió un nuevo impulso. Un hito importante fue la realización, en 2023, del Primer Congreso de Humanización de la Salud en Chile, es pacio que permitió reunir experiencias de distintos ámbitos asistenciales y fortalecer una comunidad comprometida con esta transformación cultural, de la cual surgió posteriormente la Red Nacional de Humanización de la Salud. Durante 2024 y 2025 se desarrolló un intenso trabajo de articulación entre servicios de salud, hospitales, clínicas, establecimientos de atención primaria, universidades y sociedades científicas. El principal valor de este proceso radicó en demostrar que la humanización no puede depender exclusivamente de iniciativas individuales, sino que requiere redes de colaboración, aprendizaje compartido y coordinación institucional. Uno de los principales resultados fue la construcción de una definición consensuada de la Humanización de la Salud, entendida como un enfoque que involucra a toda la organización sanitaria y que busca garantizar una atención digna, segura, eficiente y respetuosa de los derechos humanos, considerando la integralidad de las personas, la diversidad sociocultural y la dimensión espiritual desde una perspectiva interdisciplinaria e intercultural. Este trabajo se plasmó en un Plan Nacional de Humanización de la Salud, concebido como una herramienta destinada a otorgar sostenibilidad, gobernanza y dirección estratégica a las iniciativas existentes. La experiencia chilena confirmó una lección aplicable a cualquier contexto: para transformar la cultura se requiere no solo convicción ética, sino también estructuras que permitan sostener y orientar los cambios en el tiempo. A partir de este recorrido, identifico tres desafíos prioritarios. El primero es consolidar marcos institucionales que aseguren la continuidad de las estrategias de humanización, porque, como suele señalar Almudena Jerez, para transformar la cultura se re quiere estructura. El segundo es evitar que las buenas prácticas permanezcan confinadas a equipos o unidades específicas, promoviendo su expansión al conjunto del sistema sanitario. El tercero es incorporar transversalmente este enfoque en la formación de profesionales y técnicos de la salud, fortaleciendo una comprensión integral del ser humano y reconociendo que quien cuida también necesita ser cuidado. A la luz de esta experiencia, espero haber transmitido la convicción de que la humanización de la salud, más que un conjunto de acciones aisladas, constituye un enfoque de gestión organizacional que sitúa a la persona en el centro. Su propósito es combinar excelencia técnica con sensibilidad humana, recordando que toda atención sanitaria ocurre siempre en el encuentro entre personas. Puedes acceder a la publicación aquí

 
 
 

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